Los pilares de la nutrición en la madurez
Al alcanzar la cuarta década de vida, el organismo ya no tolera con la misma ligereza los excesos reiterados de ultraprocesados ni las noches en vela. Sin embargo, esto no representa una decadencia, sino una invitación a ganar maestría sobre lo que ponemos en el plato. Una alimentación informada se basa en:
- Densidad de micronutrientes: Priorizar alimentos que aportan vitaminas, minerales y fitoquímicos por cada caloría consumida.
- Adecuación proteica: Garantizar entre 1,2 y 1,5 g de proteína por kilo de peso al día para frenar la sarcopenia fisiológica.
- Salud intestinal y fibra: Consumir al menos 30 gramos diarios de fibra vegetal variada para nutrir la microbiota y asegurar regularidad.
- Grasas antiinflamatorias: Aceite de oliva virgen extra, pescados grasos, semillas y frutos secos que protegen el endotelio vascular.